viernes, 12 de febrero de 2010

HOMENAJE A FELIZA BURSZTYN EN EL MUSEO NACIONAL El Ministerio de Cultura presenta esta exposición hasta el 28 de febrero de 2010.

El Ministerio de Cultura presenta esta exposición hasta el 28 de febrero de 2010.

HACE 27años murió en París la artista bogotana Feliza Bursztyn, pero esto no ha impedido que sus esculturas elaboradas en chatarra y residuos de acero sean recordadas en el siglo XXI, al igual que no son olvidadas sus constantes discusiones sostenidas en la década de los 60 acerca del uso de material no convencional en el arte.

Su obra desde un comienzo explora las posibilidades de hacer arte con materiales diferentes al mármol y al bronce, transgrediendo así los cánones de la escultura en la época, plasmando una abstracción indisciplinada que involucra en cada figura espacio y espectador. Esta exposición hace parte del programa Homenajes Nacionales, en donde los curadores revelan al espectador tres propuestas básicas de la obra de Bursztyn a la hora de ser producida como lo son la poesía, el movimiento y el espacio.

La muestra es curada por tres jóvenes investigadores egresados de arte: Camilo Leyva, Manuela Ochoa y Juan Carlos Osorio, con la coordinación de la Curaduría de Arte e Historia del Museo Nacional, y propone una mirada diferente y del siglo XXI a la producción de la artista Feliza Bursztyn como escultora.

Los curadores piensan que su particular forma de hacer ceder el metal sin someterlo a la fundición, enseñó a las generaciones posteriores de artistas las múltiples y variadas posibilidades que tienen las limitaciones técnicas dentro del mundo de las artes plásticas.

La obra de Feliza muchas veces ha sido cuestionada por la manera en que experimentó con materiales inusuales en la escultura como la chatarra y los residuos del acero. De esta manera, Bursztyn logró cambiarle el sentido a la representación de las artes plásticas y abrió la puerta a nuevas perspectivas en el ámbito escultórico colombiano; por esta razón sus obras son consideradas como únicas y como artista es un caso irrepetible dentro del arte moderno colombiano.

En el año de 1979 las esculturas Siempre acostada, Las camas y La baila mecánica fueron presentadas como espacios ambientales para los espectadores. En esta oportunidad, es una de las primeras instalaciones realizadas en el país.

En éstas el lugar de exhibición se integra a las esculturas, el sonido, las luces y el movimiento. La obra se expande e involucra al espacio y al espectador. El ambiente creado por Bursztyn se acerca a lo absurdo y teatral, acentuado por la acción mecánica de las esculturas, la música y la penumbra.

El Museo Nacional realiza esta exposición en el marco del Programa de Homenajes Nacionales, en donde expone muestras de los grandes maestros del arte colombiano y explica aspectos especiales y particulares de sus producciones. Asimismo, destaca el aporte de la escultura como pionera en la exploración y la apropiación de un lenguaje plástico innovador.

¿Quien era Feliza Bursztyn?

Feliza Bursztyn nació en Bogotá en 1933. Estudió pintura en el Art Students League de Nueva York y escultura con el artista ruso Ossip Zadkine en la Academie de la Grande Chaumière de París. Su exploración de la materia comenzó gracias al trabajo con el escultor francés César Baldaccini y es a partir de 1961 que se decide por el uso de la chatarra en su obra. Bursztyn perteneció a una generación que cambió el escenario de la cultura colombiana.

La casa-taller en Bogotá de Feliza fue lugar de encuentro de escritores, artistas e intelectuales como Gabriel García Márquez, Alejandro Obregón, Marta Traba, Álvaro Cepeda Samudio, Santiago García, Jorge Gaitán Durán, Fernando Martínez Sanabria y Hernando Valencia Goelkel. El exilio de la artista a México en 1981 da cuenta de las condiciones políticas y sociales del país en ese momento.

Feliza muere en París el ocho de enero de 1982, dejando un legado escultórico que el Ministerio de Cultura y el Museo Nacional quieren resaltar.